La “pretensión posible” de la flexiseguridad/flexiguridad

En su reciente artículo “La flexiseguridad: una pretensión posible”, la consultora Beatriz López-Rioboo, de PeopleMatters, pasa revista a las posibilidades que tiene la flexiseguridad/flexiguridad de implantarse en España. Lahttp://www.flexiseguridad.es/wp-content/uploads/2010/10/flexiseguridad-flexiguridad-dinamarca-beatriz-lopez-rioboo.jpg flexiseguridad/flexiguridad “parece estar de moda”, y tiene múltiples lecturas: tanto en su vertiente de flexibilidad como en la de seguridad (para ambas se citan en el texto diversas modalidades):

Tipos de flexibilidad:

-    Salarial: la capacidad de adaptar el salario a la realidad económica
-    Funcional: adaptar los perfiles de la organización a las necesidades de negocio [Read more…]

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“Hay una forma correcta, una forma equivocada y una forma holandesa de hacer las cosas”. No en vano «los Países Bajos han tenido una tradición de cooperación. Todos los habitantes, ricos o pobres, empleados o patronos, sabían que si no colaboraban para mantener en pie los diques, al país se lo tragaría el mar». Así finaliza el interesante artículo de La Voz de Galicia publicado el pasado sábado 8: El milagro holandés sugiere las claves para la reforma laboral.Dique en los Países Bajos: sin unión se nos traga el mar

Algunas de las frases del artículo nos recuerdan la importancia de dejar a un lado maximalismos ideológicos y demagogias, y hacer del pacto laboral una cuestión prioritaria de Estado. La flexiseguridad/flexiguridad compromete a los Estados, según el artículo, a proteger a los trabajadores y a garantizar su reinserción. Y ahí es donde algunas cifras sonrojan: en España están el 20% de los parados de Europa, pero el gasto en políticas activas de empleo apenas supone el 0,7% del PIB, a cuatro décimas de los Países Bajos. Quizá las diferencias se expliquen también por la forma en que se usa ese dinero: los holandeses invierten el 56% de los recursos destinados a empleo, en la reintegración laboral de parados, mientras que en España ese porcentaje queda reducido a menos del 4%; en nuetro país la mitad del gasto se consume en incentivos directos a la contratación.

Antes de que el mar se nos trague a nosotros, nos vendría bien inspirarnos en el ejemplo escandinavo y holandés; nos convenza la flexiseguridad/flexiguridad o no, está claro que sin que todos cedamos algo de las posiciones que a veces creemos irrenunciables, todos saldremos perdiendo. Y no queda mucho tiempo para encontrar ese pacto social.