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“Hay una forma correcta, una forma equivocada y una forma holandesa de hacer las cosas”. No en vano «los Países Bajos han tenido una tradición de cooperación. Todos los habitantes, ricos o pobres, empleados o patronos, sabían que si no colaboraban para mantener en pie los diques, al país se lo tragaría el mar». Así finaliza el interesante artículo de La Voz de Galicia publicado el pasado sábado 8: El milagro holandés sugiere las claves para la reforma laboral.Dique en los Países Bajos: sin unión se nos traga el mar

Algunas de las frases del artículo nos recuerdan la importancia de dejar a un lado maximalismos ideológicos y demagogias, y hacer del pacto laboral una cuestión prioritaria de Estado. La flexiseguridad/flexiguridad compromete a los Estados, según el artículo, a proteger a los trabajadores y a garantizar su reinserción. Y ahí es donde algunas cifras sonrojan: en España están el 20% de los parados de Europa, pero el gasto en políticas activas de empleo apenas supone el 0,7% del PIB, a cuatro décimas de los Países Bajos. Quizá las diferencias se expliquen también por la forma en que se usa ese dinero: los holandeses invierten el 56% de los recursos destinados a empleo, en la reintegración laboral de parados, mientras que en España ese porcentaje queda reducido a menos del 4%; en nuetro país la mitad del gasto se consume en incentivos directos a la contratación.

Antes de que el mar se nos trague a nosotros, nos vendría bien inspirarnos en el ejemplo escandinavo y holandés; nos convenza la flexiseguridad/flexiguridad o no, está claro que sin que todos cedamos algo de las posiciones que a veces creemos irrenunciables, todos saldremos perdiendo. Y no queda mucho tiempo para encontrar ese pacto social.

Fernández Toxo (CCOO) descarta la flexiseguridad/flexiguridad para España

El Secretario General del sindicato Comisiones Obreras (CCOO), el gallego Ignacio Fernández Toxo, ha descartado, en declaraciones realizadas en Pamplona, que en España se pueda aplicar la flexiseguridad/flexiguridad, principalmente por razones fiscales, ya que “Dinamarca tiene una presión fiscal del 50%, mientras que en España está en el 32%”.

Su interpretación de la flexiseguridad/flexiguridad es la de “equiparar los actuales contratos temporales con los fijos, reduciendo la protección de los fijos y cobrándose la tutela judicial”. Por ejemplo, el despido podría ser automático con la mera decisión del empresario y preaviso de 7 días, sin capacidad de la persona despedida de acudir a los tribunales a defender sus intereses.

El Banco de España alude al elevado coste de la flexiseguridad/flexiguridad

El Banco de España, a través de un informe sobre el mercado laboral de finales del pasado mes de noviembre, ha planteado dos observaciones sobre el modelo danés de flexiseguridad/flexiguridad que merece la pena reseñar: en primer lugar, que un modelo escandinavo no tiene por qué dar buenos resultados en países con tradición jurídica y social diferente (recordemos que en Europa, el polo opuesto a Escandinavia en modelo social es el arco Mediterráneo). En segundo lugar, que la flexiseguridad/flexiguridad presenta un elevado coste fiscal que puede acabar recayendo en los trabajadores, con un efecto difícil de prever en la oferta de trabajo.

http://www.bde.es/informes/be/boleco/2007/be0711.pdf (pp. 60 y ss)