20-N: Señor Rajoy, sólo le exigimos una cosa

No conozco a nadie que piense que es usted “brillante”. Su capacidad de comunicación es lamentable, y cuesta imaginarse un político de éxito con una expresión más torpe. Tampoco conozco a ningún simpatizante de su partido que crea que vaya a ser un gran presidente, sino un mal menor surgido de un capricho sucesorio del señor Aznar. Sin embargo, nuestro drama es que sólo nos queda usted como esperanza de librarnos de quienes han estado durante siete años manoseando la política económica como quien juega con unas cerillas y un bidón de gasolina.
Tanto el partido que usted dirige, como el que simula ser su oponente, están pudriendo el sistema democrático con sus componendas para repartirse el Tribunal Constitucional y otros órganos fundamentales, su pasividad ante la corrupción, y en definitiva con su falta de visión de Estado. Quienes no votamos a uno ni al otro afrontamos que el pueblo español lleve décadas votando, no lo que desea, sino el llamado mal menor. Por circunstancias históricas que nadie comprende del todo, el electorado se ha creído obligado a elegir entre dos mediocridades, y la que usted representa es la menos irresponsable. No le hemos visto buen comienzo, entre otras muchas razones porque pretende convencernos de que va a “crear empleo” masivamente, cuando usted sabe que el Estado no genera apenas empleo, sino las condiciones para que se genere, y en cuatro años no será capaz de remontar la irresponsabilidad, no ya de los últimos siete, sino de décadas anteriores de falta de planificación y de visión a largo plazo.
Sin visión de Estado, sin planificación a largo plazo, no hay debate posible, ni sobre el modelo austriaco, ni sobre flexiseguridad, ni sobre ninguna cuestión económica de calado.
Usted no es más que el actual mal menor, señor Rajoy, y aunque nos duela a muchos, es nuestra última oportunidad ante la amenaza de quiebra del país. Va a gobernar un país que estará preocupado, más que de los problemas económicos de fondo (falta de productividad, falta de política energética, etc.), del fútbol y de los cotilleos, y lo estará hasta el día anterior al colapso. Somos así. Pero no lo aproveche en su favor: su función es adoptar una política económica seria como nuestra última esperanza. Por ejemplo, mientras nuestro crecimiento no esté basado en cimientos sólidos y estables, no nos cuente que el país juega en la Champions League de la economía. Haga algo original: no nos mienta compulsiva y sistemáticamente. Puede que la experiencia nos guste.
Sólo le exigimos algo que no hemos tenido en siete años: seriedad.

Comments

  1. Muy bueno. Duro, pero bueno. Que dios nos pille confesados con Rajoy, pero al menos creo que será más serio. Enhorabuena por el artículo.

  2. Haas clavado lo que pensamois muchos

  3. Desenkantado says:

    si es que no se trata de ser de izquierdas ni de derechas, es que haciendo un repaso de lo que ha hecho el gobierno en política economica (bueno, la falta de algo parecido a una politica economica) es tal desastre que cualqueir otro presindente tiene que ser mejor por fuerza

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