Toxo descubre, seis años tarde, que el Gobierno es una “cuadrilla de aficionados”
Ignacio Fernández Toxo, líder de un hipersubvencionado sindicato que ha peloteado a este Gobierno desde que llegó al poder, lo calificó ayer de cuadrilla de aficionados, que juegan con cosas muy serias.
A ver si nos enteramos de una vez de que la seriedad o la falta de ella no es una cuestión de partidos, ni de derechas o de izquierdas. Cuando tenemos un Gobierno que declara durante años que la economía española es de las más sólidas de Europa, que “hemos alcanzado a Italia y en unos años alcanzaremos a Francia”, que en “esta legislatura llegaremos al pleno empleo”… e infinidad de tonterías cuya falsedad estaba al alcance de cualquier estudiante de segundo de Económicas, entonces echarlo del poder es una cuestión de prioridad nacional: ¿qué más da la derecha o la izquierda cuando está en peligro nuestra supervivencia? De esto se ha dado cuenta… el señor Toxo seis años después, como se están dando cuenta millones de españoles que votaron al partido socialista en las anteriores elecciones y en ésta no piensan hacerlo. Se trata, por cierto, de una actitud que no entiendo, porque el Presidente es ahora el mismo irresponsable demagogo que ha sido desde que llegó al poder, que ha empeorado todos y cada uno de los problemas que ha tocado: había conflictos familiares por una legislación de divorcio discriminatoria y nefasta, y este Gobierno no sólo no la reforma, sino que añade la de violencia “de género”, que no ha paliado en absoluto el problema de la violencia contra la mujer, pero ha incrementado exponencialmente la violencia policial y judicial contra el hombre; en el problema del agua no se ha hecho nada, salvo dejar que los conflictos entre regiones se agudicen; por si no había suficientes problemas, se reabre el recuerdo de la guerra civil declarando a un bando como “bueno” y el otro como “malo” (al estilo de la violencia familiar, en la que los hombres son maltratadores natos y tienen que buscar pruebas de su inocencia, mientras que las mujeres son víctimas, nunca maltratadoras, y reciben ventajas en el divorcio por presentar denuncias sin pruebas); en el problema de las tensiones nacionalistas, se promueve un nuevo estatuto catalán, claramente inconstitucional y con enormes efectos negativos para la solidaridad entre regiones; y así decenas y decenas de formas insólitas de empeorar todos los conflictos. Éste es el resultado del famoso talante, que al final, como queríamos demostrar, no ha sido más que una manera bonita de no hacer nada y dejar que todo se pudra.
Queremos un Gobierno serio. Eso es lo primero. Cuando lo tengamos, aunque sea con otro candidato del partido socialista, empezaremos a examinar su política. Ser de derecha o de izquierda es, ahora mismo, secundario.





