Para DDE (División para el Desarrollo Económico) de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina), organismo de la ONU para el estudio del desarrollo de esa región, tiene
publicado un estudio de 57 páginas sobre el tema “Flexiguridad con informalidad: opciones y restricciones”, preparado por Víctor E. Tokman. El trabajo analiza las posibilidades de aplicación de la flexiseguridad/flexiguridad (se hace referencia especial a los modelos de Dinamarca, Holanda, Finlandia e Irlanda) sobre los mercados laborales de América Latina. Alguna de sus conclusiones, como nos temíamos, se parece a la que haríamos para el caso español: el gran peso de la economía sumergida (economía informal) limita fuertemente las posibilidades de aumentar la recaudación fiscal que permita hacer frente a la construcción de la flexiseguridad/flexiguridad.
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la verda es que cada vez que se habla de informalidad, es como para echarse a temblar. la infomalidad bien entendida es muy buena: adaptarse, el emprsario al trabjador y este al empresario. etc. Pero cuando está mal entendida, quien lo paha siempre es la población trabajadora.
Parece que las ideas de flexiseguridad están empezando a calar en Sudamérica. Creo que está bien que se planteen adoptar medidas que han dado buen resultado en Europa. La pregunta, tal como dice su artículo, es si la sociedad está bien preparada para ese trasplante…